La final del Campeonato Mineiro 2026, disputada este fin de semana en el Estadio Mineirão de Belo Horizonte, terminó en un escándalo sin precedentes que ha dado la vuelta al mundo. Lo que debió ser la celebración del título para el Cruzeiro, tras vencer 1-0 al Atlético Mineiro con gol de Kaio Jorge, se transformó en una batalla campal generalizada que involucró a jugadores, suplentes y cuerpos técnicos de ambos equipos, obligando incluso a la intervención de la policía militar con escudos para detener las agresiones.
El conflicto estalló en los últimos segundos del encuentro tras un choque entre el delantero Christian y el guardameta Everson, lo que detonó una lluvia de puñetazos, patadas y hasta “patadas voladoras” a lo largo de todo el terreno de juego. Debido a la magnitud del tumulto, el árbitro Matheus Candançan no mostró tarjetas en el campo, pero horas después, el acta oficial registró la cifra récord de 23 expulsiones (12 del Cruzeiro y 11 del Atlético).
“Lo que vimos en la cancha no es el ejemplo que queremos dar; la violencia empañó un logro deportivo que debía ser una fiesta para nuestra afición”
, declararon voceros del club campeón tras los incidentes.
Récord histórico de tarjetas rojas y caos en Belo Horizonte
La noticia se volvió tendencia global de forma inmediata, siendo calificada como uno de los episodios disciplinarios más graves en la historia del deporte brasileño. En X (antes Twitter), el hashtag #Cruzeiro y #AtleticoMG encabezan las listas de conversación, mientras que en Instagram, la cuenta oficial de @lopezdoriga ha compartido videos de las agresiones, incluyendo un intento de golpe del delantero Hulk por la espalda.
“Las 23 tarjetas rojas suponen un nuevo récord en Brasil, superando las 22 registradas en un partido de 1954; es una mancha imborrable para el torneo estatal”
, comentaron analistas deportivos en redes sociales.
Para la comunidad deportiva en San Luis Potosí, estas imágenes sirven como un recordatorio de los riesgos de la pasión desbordada en los clásicos regionales. El impacto de este escándalo trasciende fronteras, generando debates en los clubes potosinos sobre la importancia de la disciplina y el control de emociones en partidos de alta tensión. Se espera que la Confederación Brasileña de Fútbol aplique sanciones severas que podrían dejar a varios de los implicados fuera de las canchas por un tiempo prolongado, afectando incluso su participación en la liga nacional.
Finalmente, a pesar de que el Cruzeiro levantó el trofeo, los actos protocolarios de premiación tuvieron que ser suspendidos por seguridad. El incidente ha provocado una ola de críticas hacia la falta de garantías en los estadios brasileños y la demora de las autoridades para contener a los futbolistas.
“Es lamentable que el fútbol pase a segundo plano por actos de barbarie; la justicia deportiva debe actuar con mano dura para que esto no se repita”
, concluyó el reporte oficial sobre este vergonzoso cierre de campeonato.
Fuente: López-Dóriga Digital / Reportes EFE y TUDN









