La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, informó este martes que su equipo jurídico evalúa emprender acciones legales contra el magnate Elon Musk. La controversia surge tras una serie de publicaciones realizadas por el dueño de la red social X (antes Twitter), en las cuales acusó abiertamente a la mandataria mexicana de tener vínculos con cárteles de la droga y de actuar bajo sus órdenes.
Durante su conferencia matutina en Palacio Nacional, Sheinbaum confirmó que el asunto está en manos de abogados: «Estamos considerando si hacemos algún asunto legal. Lo están viendo los abogados», detalló. La presidenta minimizó el impacto personal de las críticas, asegurando que su prioridad es la opinión del pueblo mexicano y el reconocimiento al trabajo de las Fuerzas Armadas, pero subrayó la gravedad de las afirmaciones vertidas por el empresario estadounidense.
El conflicto escaló luego de que Musk cuestionara la estrategia de seguridad del Gobierno de México tras el abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes, alias «El Mencho», líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). En un mensaje directo, Musk sugirió que la mandataria solo dice lo que sus «jefes de los cárteles» le ordenan, insinuando que el castigo por la desobediencia en dicho entorno es mucho más severo que cualquier medida corporativa.
Estas declaraciones del dueño de Tesla han desatado una ola de reacciones en el ámbito político nacional. Legisladores y figuras de la llamada «Cuarta Transformación» arremetieron contra el magnate, calificando sus palabras como una injerencia inaceptable y una falta de respeto a la soberanía de México. La tensión entre el gobierno federal y el multimillonario se suma a los desafíos diplomáticos y de imagen que enfrenta la administración actual en el escenario internacional.
Mientras se define el curso de la posible demanda, el Gobierno de México mantiene su postura de defensa de la institucionalidad ante lo que consideran ataques infundados desde el extranjero. Este episodio marca un nuevo punto de fricción en la relación entre el poder político mexicano y los gigantes tecnológicos, en un momento donde la desinformación y las acusaciones transfronterizas en redes sociales se han vuelto una constante en la agenda pública.


