La Federación Portuguesa de Fútbol ha puesto en duda su participación en el partido amistoso programado contra la Selección Mexicana en el Estadio Azteca, como consecuencia de la reciente ola de violencia registrada en diversas entidades de la República. El encuentro, que estaba pactado como parte de los preparativos para la Copa del Mundo 2026, se encuentra bajo revisión debido a la preocupación del equipo europeo por la seguridad de sus jugadores y cuerpo técnico. Esta situación representa un desafío logístico y diplomático para los organizadores, quienes buscan asegurar la viabilidad de eventos de alto perfil en territorio nacional.
Fuentes cercanas a la federación lusa indicaron que se ha solicitado un informe detallado sobre los protocolos de seguridad que se implementarían tanto en el trayecto de la delegación como en el propio recinto deportivo. La mayor preocupación radica en que el evento atraería una atención mediática global, especialmente por la posible presencia de figuras de talla mundial, lo que exige garantías que el equipo portugués considera fundamentales antes de ratificar su visita a la Ciudad de México. El organismo rector del fútbol en Portugal busca evitar cualquier riesgo que pueda comprometer la integridad de su plantilla.
Por su parte, la Federación Mexicana de Fútbol y las autoridades deportivas locales han iniciado gestiones para tratar de salvar el compromiso. Se ha propuesto un esquema de «blindaje total» para el Estadio Azteca y las zonas aledañas, enfatizando que la capital del país se mantiene bajo condiciones distintas a las de las zonas en conflicto. Sin embargo, la incertidumbre persiste, ya que el equipo europeo también está evaluando el impacto de las recientes advertencias de viaje emitidas por diversos gobiernos, lo que añade una capa de complejidad a la realización del encuentro.
El partido entre Portugal y México es de vital importancia no solo en lo deportivo, sino también en lo comercial, debido a que se planeaba estrenar el tema «Desire», el himno oficial de la FIFA, en un marco de gala. La posible cancelación o reprogramación del juego en una sede alterna fuera de México supondría un golpe a la imagen de los preparativos mundialistas y a las expectativas de la afición local. Los organizadores están trabajando contra reloj para presentar un plan de contingencia que logre convencer a los directivos portugueses de que existen condiciones óptimas para el juego.
En las próximas horas se espera una resolución definitiva tras las reuniones de alto nivel entre ambas federaciones y representantes de seguridad del gobierno federal. Mientras la afición aguarda con expectación, el caso pone de manifiesto cómo la realidad social del país impacta directamente en la agenda deportiva internacional. De concretarse el amistoso, se convertiría en una prueba de fuego para los sistemas de protección civil y seguridad pública de cara al 2026; de lo contrario, dejaría un precedente preocupante sobre la percepción de riesgo en eventos masivos en suelo mexicano.


