Al cierre del tercer mes del año, el peso mexicano registró una depreciación acumulada del 4% frente al dólar estadounidense, marcando su periodo más volátil en lo que va de 2026. Este ajuste a la baja durante marzo fue impulsado principalmente por la incertidumbre geopolítica en Oriente Medio y la postura restrictiva de la Reserva Federal de los Estados Unidos (Fed), factores que generaron una migración de capitales hacia activos de menor riesgo, afectando la cotización de las monedas emergentes en los mercados internacionales.
A pesar del retroceso mensual, la moneda azteca logró sostener un balance positivo en el acumulado anual, manteniendo un avance marginal del 0.46% respecto al inicio de enero. Analistas financieros destacan que la solidez de las remesas y el diferencial de tasas de interés entre el Banco de México (Banxico) y la Fed han servido como un “colchón” que evitó una caída más pronunciada de la divisa nacional.
“Marzo fue un mes de toma de utilidades y nerviosismo; el peso ha resistido los embates externos gracias a la disciplina fiscal y la entrada de divisas por exportaciones”
, señalaron expertos del sector bancario.
Perspectivas para el segundo trimestre de 2026
El comportamiento del tipo de cambio sigue siendo el principal foco de atención para inversionistas y empresas de comercio exterior. En X (antes Twitter), especialistas financieros analizan la resistencia del peso bajo el hashtag #PesoMexicano, mientras que en Instagram, la cuenta oficial de @banxico_oficial ha compartido indicadores sobre las reservas internacionales.
“El tipo de cambio entrará en una fase de consolidación; esperamos que la volatilidad disminuya si se alcanzan acuerdos de paz en el extranjero”
, comentaron analistas de mercados en plataformas digitales.
Para el inicio de abril, se espera que el mercado mantenga una vigilancia estrecha sobre los datos de inflación en México y las decisiones de política monetaria. La paridad cambiaria ha mostrado una resistencia psicológica importante, manteniéndose en rangos que permiten la competitividad de las exportaciones sin disparar los costos de las importaciones de insumos básicos. No obstante, cualquier escalada en el conflicto bélico entre Estados Unidos e Irán podría presionar nuevamente al peso hacia niveles superiores en el corto plazo.
Finalmente, el reporte trimestral de las instituciones financieras sugiere que el peso mexicano seguirá siendo una de las monedas más líquidas y atractivas de la región, siempre que se mantenga la estabilidad en las variables macroeconómicas internas. El 0.46% de avance anual, aunque pequeño, posiciona a México en una situación favorable comparado con otros pares latinoamericanos.
“La moneda nacional ha demostrado ser un activo resiliente; el reto para el resto de 2026 será navegar la incertidumbre externa sin perder el terreno ganado”
, concluyó el reporte sobre el estado de las finanzas nacionales.
Fuente: López-Dóriga Digital / Banxico









